Cómo fotografiar los eclipses solares de 2026 y 2027 en España: guía completa

Entre el 12 de agosto de 2026 y el 2 de agosto de 2027, España va a vivir algo que no sucedía desde hacía más de cien años: dos eclipses solares totales en años consecutivos. El primero cruzará el noroeste y el centro-norte peninsular al atardecer; el segundo, considerado uno de los más largos del siglo, oscurecerá Cádiz, Ceuta y Melilla a media mañana. Son dos eventos, pero también dos retos fotográficos completamente distintos.

Esta guía reúne, contrastada con fuentes oficiales como el Instituto Geográfico Nacional (IGN), la NASA y la American Astronomical Society (AAS), todo lo necesario para preparar la cámara: seguridad ocular y de equipo, tipos de cámara y objetivos, ajustes por fase del eclipse, y las diferencias clave entre ambos fenómenos.

Aviso importante: los horarios y franjas de totalidad de este artículo son las estimaciones oficiales disponibles a fecha de publicación. Verifica siempre la hora exacta para tu ubicación concreta en las semanas previas a cada eclipse, ya que pequeños ajustes de trayectoria y minutos son habituales.

Esta guía está escrita desde la experiencia de haber fotografiado personalmente tres eclipses solares totales —el 21 de agosto de 2017 y el 8 de abril de 2024 en Estados Unidos, y el 2 de julio de 2019 en La Serena (Chile)— y de haber organizado viajes fotográficos específicos para cubrir cada uno de esos eventos. Cada eclipse enseña algo distinto sobre logística, luz y comportamiento del público, y buena parte de esa experiencia de campo está detrás de los consejos de este artículo.

Dos eclipses, dos naturalezas distintas

Antes de hablar de cámaras, conviene entender por qué estos dos eclipses exigen estrategias tan diferentes. El de 2026 es, según el IGN, el primer eclipse total visible desde la península ibérica en más de un siglo, y el siguiente no llegará hasta 2053. El de 2027, por su duración, ya se conoce en medios internacionales como el “eclipse del siglo”.

Infografía comparativa entre el eclipse solar de 2026 y el de 2027 en España
Comparativa de los dos eclipses solares totales que vivirá España en años consecutivos.

12 de agosto de 2026: el eclipse de atardecer

Este eclipse total cruza España de oeste a este entrando por A Coruña y saliendo por las Islas Baleares, pasando por ciudades como Oviedo, León, Burgos, Vitoria, Logroño, Zaragoza, Teruel, Castellón y Valencia, según los datos del IGN. La totalidad ocurre ya muy cerca del atardecer, con el Sol a solo 12° de altura en A Coruña y apenas 2° en Palma, lo que lo convierte en un auténtico “eclipse de atardecer”.

La duración de la fase total es corta: unos 76 segundos en A Coruña y hasta 104 segundos en Burgos, según NASA y el IGN. Fuera de esa estrecha franja, el resto de España (Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga…) solo verá un eclipse parcial, con el Sol ocultándose parcialmente tras la Luna.

El reto fotográfico principal aquí no es tanto la técnica de la totalidad como la logística del horizonte: necesitas una ubicación con vistas despejadas hacia el oeste, sin montañas, edificios o árboles que tapen un Sol que estará casi tumbado sobre el horizonte.

2 de agosto de 2027: el eclipse del siglo

Un año después, el 2 de agosto de 2027, la franja de totalidad recorrerá el sur de España: prácticamente toda la provincia de Cádiz, Ceuta, Melilla, parte de Málaga y zonas del sur de Granada y Almería, de acuerdo con los datos del IGN. Esta vez la totalidad ocurre a media mañana (aproximadamente entre las 10:45 y las 10:50 hora peninsular), con el Sol alto y en condiciones de luz mucho más cómodas para fotografiar.

La diferencia más llamativa es la duración: hasta 4 minutos y 48 segundos de totalidad en Ceuta y 2 minutos y 54 segundos en Cádiz, muy por encima del minuto y pico de 2026. A nivel mundial, este eclipse alcanzará un máximo de 6 minutos y 23 segundos sobre Egipto, lo que lo convierte en uno de los eclipses totales más largos del siglo XXI. Fuera de la franja de totalidad, el resto de España (incluidas las Islas Canarias) verá al menos un 70% de ocultación del Sol.

Aquí el reto no es el horizonte, sino la masificación: se espera una enorme afluencia de público y visitantes internacionales en el sur peninsular, con la consiguiente presión sobre carreteras, alojamiento y cobertura móvil.

Seguridad: la parte que no admite atajos

Antes de hablar de un solo ajuste de cámara hay que ser claros en esto: mirar el Sol directamente, aunque esté eclipsado en un 99%, puede causar daño ocular permanente en cuestión de segundos. Y lo mismo le puede pasar al sensor de tu cámara o a tu smartphone. La NASA y la American Astronomical Society son tajantes al respecto.

Infografía sobre medidas de seguridad para fotografiar un eclipse solar: protección ocular y del equipo
Reglas de seguridad ocular y de equipo fotográfico durante un eclipse solar.

Protección ocular: el estándar ISO 12312-2

Las únicas gafas seguras para observar un eclipse son las que cumplen el estándar ISO 12312-2:2015, verificado por la AAS. Este estándar limita la transmisión de luz a un máximo de 0,0032% (equivalente a un filtro de soldadura de sombra 12), muy por debajo de lo que dejan pasar unas gafas de sol normales, que “pasan cientos o miles de veces más luz de la que es segura para mirar al Sol directamente”, según la propia AAS.

Algunas recomendaciones prácticas antes de comprar o usar tus gafas de eclipse:

  • Cómpralas a vendedores de confianza y desconfía de sellos de “certificación ISO” sin un informe de laboratorio acreditado detrás; la AAS advierte de que ese tipo de etiquetas, por sí solas, no garantizan nada.
  • Revisa que las lentes no tengan arañazos, agujeros ni daños antes de cada uso.
  • Colócatelas antes de mirar al Sol y quítatelas solo después de apartar la vista.
  • Los únicos momentos en que puedes mirar el Sol sin protección son los minutos de totalidad total, y solo si estás físicamente dentro de la franja de totalidad. En cuanto reaparece el primer destello de luz solar, hay que volver a protegerse.
  • Si no tienes gafas certificadas, la alternativa segura es la observación indirecta: proyección con un pinhole (agujero de alfiler) sobre una superficie, o proyección binocular.

Protección para tu cámara y tu objetivo

Igual que tus ojos, tu cámara necesita un filtro solar certificado (densidad óptica OD5, equivalente a un factor de reducción de aproximadamente 1/100.000) colocado en la parte delantera del objetivo durante todas las fases parciales y, en el caso de un eclipse anular, durante todo el evento. Algunas claves:

  • El filtro debe quedar bien ajustado al objetivo, sin holguras por las que pueda colarse luz directa hacia el sensor.
  • Nunca mires por el visor óptico de una réflex sin el filtro puesto; utiliza siempre la pantalla en Live View.
  • En un eclipse total, el filtro solo se retira durante los minutos de totalidad (entre el segundo y el tercer contacto) y debe volver a colocarse antes de que el Sol reaparezca.
  • Haz un ensayo completo de colocación y retirada del filtro antes del día del eclipse: en pleno evento no hay tiempo para improvisar.

Equipo fotográfico: lo necesario y lo ideal

Según la propia NASA, la calidad de las fotos de un eclipse depende mucho más de la habilidad del fotógrafo que del equipo: tanto una réflex profesional como un smartphone bien preparado pueden dar resultados notables. Dicho esto, cuanta más focal y control manual tengas, más posibilidades de capturar detalle en la corona solar, las perlas de Baily o el anillo de diamante.

Infografía con el equipo fotográfico necesario e ideal para fotografiar un eclipse solar
Equipo mínimo imprescindible frente al equipo ideal para ir un paso más allá.

Tipos de cámara

Cualquiera de estas opciones sirve, con distintos resultados:

  • DSLR o mirrorless con objetivos intercambiables: la opción recomendada por la AAS para primeros planos del disco solar y de la corona, especialmente si permiten control manual completo de ISO, apertura y velocidad.
  • Cámara compacta o bridge con zoom: suficiente para planos generales si dispone de control manual, aunque limitada para acercamientos de calidad.
  • Smartphone: perfectamente válido, sobre todo para vídeo, planos generales y capturar el ambiente. Necesita un filtro solar específico para móvil, idealmente combinado con un teleobjetivo auxiliar o adaptador de telescopio, y una app con control manual de exposición.
  • Telescopio con adaptador fotográfico: la opción de más detalle, reservada a quien ya tenga experiencia previa, para conseguir primeros planos de protuberancias solares y estructura de la corona.

Objetivo y distancia focal

La longitud focal determina directamente el tamaño del Sol en tu imagen:

  • 10-50 mm (gran angular/normal): capturan el paisaje y el ambiente, pero el Sol aparece como un punto diminuto. Ideales para fotos del “efecto eclipse” sobre el paisaje, no para el disco solar en sí.
  • 300 mm o más: el mínimo recomendado por guías especializadas como la de la AAS para obtener un disco solar de tamaño razonable con algo de detalle en las fases parciales.
  • 1.000 mm o más (rango de telescopio): necesario para capturar con detalle las perlas de Baily, el anillo de diamante y la estructura fina de la corona.

Un truco recomendado por especialistas: haz fotos de prueba con el filtro puesto días antes del eclipse para comprobar qué tamaño ocupa realmente el Sol en tu encuadre con tu combinación de cámara y objetivo.

Accesorios imprescindibles

  • Trípode robusto: fundamental con teleobjetivos largos, donde cualquier vibración se amplifica.
  • Disparador remoto o temporizador: reduce el movimiento de la cámara al disparar, especialmente en las exposiciones más largas de la totalidad.
  • Baterías cargadas y de repuesto, y tarjetas de memoria formateadas: de acuerdo con guías de la AAS, conviene llevar todo listo y probado, porque en el lugar del eclipse puede que no tengas opción de conseguir nada de última hora.
  • Cinta adhesiva: para fijar el anillo de enfoque y el zoom del objetivo una vez ajustados en manual, evitando que se muevan por accidente.

Técnica: cómo fotografiar cada fase del eclipse

La clave técnica de un eclipse total es que la escena cambia de brillo de forma extrema y muy rápida: de la luz de un día normal a la oscuridad casi nocturna de la totalidad en cuestión de minutos, para luego invertir el proceso. Por eso, tanto la NASA como la AAS coinciden en un consejo: trabaja siempre en modo manual, con ISO y apertura fijos, variando solo la velocidad de obturación, y nunca dejes la cámara en automático.

Infografía con los ajustes de cámara recomendados para cada fase del eclipse solar
Ajustes orientativos de ISO, apertura y velocidad de obturación según la fase del eclipse.

Antes del día del eclipse

  • Practica con tu equipo completo fotografiando el Sol (siempre con el filtro puesto) para ajustar el enfoque y comprobar la exposición.
  • Usa siempre enfoque manual: el autofocus suele fallar sobre un disco solar filtrado. Enfoca sobre el borde del Sol o sobre alguna mancha solar visible y fija el anillo de enfoque con cinta adhesiva.
  • Dispara en formato RAW siempre que puedas, para tener más margen de recuperación en el revelado.
  • Haz al menos un ensayo completo de todo el proceso, incluida la retirada y colocación del filtro, antes del día real.

Fase parcial (antes y después de la totalidad)

Con el filtro solar siempre puesto, el brillo del Sol se mantiene bastante constante durante la mayor parte de la fase parcial. Un punto de partida orientativo: ISO 100-200, f/8-f/11 y velocidades de 1/500 a 1/1000 s, ajustando siempre con pruebas propias.

Segundos antes de la totalidad: anillo de diamante y perlas de Baily

Justo antes de que la Luna cubra el Sol por completo, aparecen brevemente el “anillo de diamante” y las “perlas de Baily” (destellos de luz solar filtrándose por los valles del relieve lunar). Este es el momento de retirar el filtro solar, ya con velocidades muy rápidas (1/1000 a 1/4000 s) porque el brillo residual sigue siendo intenso.

Totalidad: el único momento sin filtro

Durante los segundos o minutos de totalidad total —y únicamente si estás dentro de la franja de totalidad— es seguro fotografiar sin filtro solar, y es también el único momento en que puedes mirar directamente sin gafas de protección. Aquí es donde entra el bracketing de exposiciones: como recomiendan tanto la NASA como la AAS, ninguna exposición única puede capturar todo el rango dinámico de la corona solar, así que conviene disparar una secuencia completa, desde 1/1000 s (para la corona interna y las protuberancias) hasta 1 segundo o más (para la corona externa, mucho más tenue).

La secuencia recomendada por fotógrafos especializados es: ajustar los parámetros aproximadamente un minuto antes del segundo contacto, retirar el filtro y capturar el anillo de diamante, disparar la secuencia completa de bracketing, y —muy importante— reservar unos segundos para observar la totalidad con tus propios ojos, sin cámara de por medio. Ninguna fotografía sustituye la experiencia real.

Reaparición del Sol

En cuanto termina la totalidad y reaparece el primer destello de luz (tercer contacto), hay que volver a colocar el filtro solar de inmediato, tanto en la cámara como en tus ojos, y retomar los ajustes de la fase parcial.

Dónde fotografiar en España: nubosidad y ubicación

La climatología histórica juega un papel decisivo, ya que “una nube a cientos de kilómetros puede arruinar el eclipse” si tapa el Sol en el momento exacto de la totalidad. Según el análisis del IGN basado en 16 años de datos de AEMET:

  • Para 2026: la costa cantábrica presenta una probabilidad de cielo despejado más baja (30-50% de frecuencia), mientras que zonas de interior como Castilla y León, Castilla-La Mancha y el valle del Ebro ofrecen mejores probabilidades estadísticas.
  • Para 2027: el sur peninsular (Cádiz, Málaga, Granada, Almería) presenta históricamente una baja probabilidad de nubes, con algo más de humedad en el oeste de Cádiz por la influencia atlántica. El horario de media mañana favorece además la observación.

En cualquier caso, estas estadísticas son solo una referencia: conviene seguir la previsión meteorológica real en los días previos y, si es posible, tener un plan B de ubicación dentro de la franja de totalidad por si el cielo se complica en el lugar elegido.

Para el eclipse de 2026, además de la nubosidad, recuerda el condicionante añadido de la baja altura del Sol: necesitas un horizonte oeste despejado de montañas, edificios o vegetación. Para el de 2027, el condicionante principal será la masificación de las zonas de totalidad en el sur, por lo que conviene reservar alojamiento y planificar accesos con mucha antelación.

Más allá del disco solar: no te olvides del resto de la escena

Uno de los consejos que más repite la NASA a través de su fotógrafo Bill Ingalls es no obsesionarse solo con el primer plano del Sol. Durante la totalidad, el paisaje se ilumina de una forma extraña, con tonos crepusculares en todo el horizonte a la vez. Merece la pena reservar tomas para:

  • El paisaje general y el cambio de luz sobre el entorno.
  • Las “lunas crecientes” que proyectan de forma natural los huecos entre las hojas de los árboles durante la fase parcial.
  • La reacción de la gente que observa el eclipse: la experiencia humana del momento suele ser tan memorable como la propia imagen astronómica.
  • Un vídeo con audio ambiente: muchos fotógrafos coinciden en que el sonido de la gente durante la totalidad es tan potente como la imagen.

Checklist final antes de salir de casa

  • Filtro solar certificado ISO 12312-2 bien ajustado al objetivo.
  • Gafas de eclipse certificadas ISO 12312-2 para cada persona del grupo.
  • Cámara con control manual, probada de antemano con el equipo completo.
  • Trípode y, si es posible, disparador remoto.
  • Baterías cargadas + repuesto, tarjetas de memoria formateadas y con espacio libre.
  • Ubicación elegida con antelación: horizonte despejado en 2026, plan de acceso y aparcamiento en 2027.
  • Previsión meteorológica revisada los días previos, con plan B si es posible.
  • Mapas descargados sin conexión, por si la cobertura móvil se satura.
  • Un rato reservado para mirar el eclipse sin cámara, sencillamente con tus propios ojos (protegidos).

Fuentes consultadas